JACINTO CONVIT: UN SIGLO ESCRITO CON LETRA DE MÉDICO

Merecedor de múltiples reconocimientos a nivel internacional, supo asegurarse un lugar muy especial en la historia de la medicina venezolana y mundial.

Recién graduado de médico
Recién graduado de médico.

Hacer un artículo, sea cual sea la temática, puede ser relativamente fácil para quien maneja los códigos de un buen comunicador, no obstante, cuando nos piden escribir sobre grandes personajes contemporáneos que tienen tanto en su haber humano o profesional, el asunto se complica.

Jacinto Convit, en su nutrido siglo de existencia, fue un venezolano que dedicó su vida al servicio de la salud. Hijo de españoles, nació en Caracas en 1913, en la populosa parroquia La Pastora, mostrando desde muy joven sus inclinaciones hacia la medicina, estudios que concretó felizmente en la Universidad Central de Venezuela en el año 1938, a la edad de 25 años.

“El médico de los olvidados”, como muchos lo identificaban, dedicó gran parte de su vida a la investigación. Ese calificativo se lo ganó por su esmerada atención a los pacientes con Enfermedad de Hansen (comúnmente conocida como lepra), cuyo sufrimiento y discriminación le inspiraron la búsqueda de  su cura y  enfermedades tropicales en general.

La trayectoria del Dr. Convit transcurrió activamente por más de setenta años. Desde sus inicios, se sintió atraído por la investigación, estudiando las condiciones médicas de los pacientes en regiones remotas de Venezuela, accesibles únicamente a caballo y mula a través de los senderos de Los Andes, y entre los pueblos indígenas de la selva amazónica y el Delta del Orinoco. Se esforzó para que los frutos de sus investigaciones aliviaran las vidas de las poblaciones afectadas por las enfermedades que entonces tenían poco o ningún tratamiento.

Investigador incansable.
Investigador incansable.

A la par de su ejercicio como galeno, Convit se hizo profesor universitario e intensificó su afán investigativo. Continuó sin cesar su lucha humanitaria contra el ya mencionado flagelo y sus méritos fueron reconocidos con el nombramiento como Director de la División de Investigación y Atención de la Lepra, además de ser fundador de La Sociedad Venezolana de Dermatología y del Instituto Nacional de Biomedicina.

En 1987, al fin logró dar con un modelo de vacuna combinando la de la tuberculosis con el bacilo Mycobacterium leprae, inoculándola a un  armadillo, único animal capaz de infectarse con la bacteria que provoca la lepra, obteniendo el éxito esperado.

“El Nobel no me quita el sueño, la cura contra el cáncer, sí”.

Entre sus otros tantos logros, dio con la vacuna contra la leishmaniosis y fue el creador del Bisturí de Diamante, trabajos que le valieron reconocimientos a nivel mundial. En 2002, la Organización Panamericana de la Salud con sede en Washington DC, lo designó “Héroe de la Salud Pública”,  además de su merecida postulación para el Premio Nobel. Después dedicaría todas sus fuerzas a encontrar una cura para el cáncer, siempre involucrado en la medicina y alejado de los logros individuales: “El Nobel no me quita el sueño, la cura contra el cáncer, sí”.

Verlo caminar por los pasillos del Instituto de Biomedicina de Caracas y de la UCV,  Alma Mater patrimonio de la Unesco, hacía reflexionar en que la pasión es lo que mueve al mundo. Dedicó sin descanso 70 años de su productiva vida a la investigación y al trabajo constante, logrando dignificar la medicina y su gentilicio.

Infoclicks365.com. Jacinto_ConvitEl doctor Jacinto Convit García, murió el 12 de Mayo de 2014 a la edad de 100 años cumplidos, dejando un gran vacío en el campo de la medicina y de la investigación, pero también un legado muy respetable que la historia venezolana y del mundo, agradecerá siempre.

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