AUTOENGAÑO. EVASIÓN A LA REALIDAD!

El autoengaño.

AutoengañoEn muchos momentos de la cotidianidad resulta incómodo para muchos aceptar su propia realidad, sobre todo cuando ésta obliga a “torcer el brazo” y modificar percepciones. Si esto es así, ¿por qué nos autoengañamos y cómo podemos aprender a aceptar la verdad de los hechos?

Autoengañarse  es decirse mentiras uno mismo. Es una forma de negación o evasión de aspectos que no deseamos enfrentar o cuya existencia no hemos logrado concienciar; es una forma de autosabotaje a través del cual elegimos no avanzar y optamos por mantenernos en una situación que nos resulta dolorosa o ingrata. Frases populares como “tapar el sol con un dedo” o “no hay peor ciego que aquel que no quiere ver”, indica la posible manifestación de esa tendencia.

Nos autoengañamos para evitar el sufrimiento, para no tener que encarar una situación que intuimos producirá un alto estrés en nuestro organismo y alterará transitoria o permanentemente nuestro estilo de vida. Sin embargo, el autoengaño crea y mantiene eso que en psicología se ha denominado “procesos abiertos”, situaciones inconclusas que nos roban gran cantidad de energía y que no desaparecerán por sí solas, ni por el hecho de que elijamos ignorarlas deliberadamente.

AutoengañoNos mentimos de muchas formas, en muchos momentos y prácticamente sobre cualquier área de nuestra vida. Hay autoengaño en el padre que abandona a sus hijos y actúa como si nada; en la mujer que sigue saliendo con un hombre que sabe que no se comprometerá; en el “viejo verde” que sigue buscando jovencitas y desconoce el paso de los años; el docente que tiene récord de alumnos “raspados” y no acepta su responsabilidad en esos resultados; en el pueblo que espera aletargado a que el gobernante de turno le resuelva los problemas causados por su propia negligencia y en la mujer que vive “recostada” a su belleza física como si ésta fuese eterna.

Podemos rastrear las causas del autoengaño en los patrones astrológicos innatos, en la crianza y la socialización, o en la elección voluntaria de huir de la realidad. Un grupo familiar que se niega a hablar de ciertos temas considerados “tabúes”, que oculta las situaciones difíciles de sus miembros y que premia todo lo que no cause tensión o dolor, se convierte en estimuladora de una irrealidad que puede resultar nefasta en el proceso de evolución y madurez psicológica de los más jóvenes.

¿Cómo superar o evitar el autoengaño?

Para superar el autoengaño podemos tomar algunas medidas. Una de ellas es preguntarnos en algunas situaciones particulares lo siguiente:

  • ¿Esto que estoy pensando es un hecho o tan sólo una creencia?
  • ¿Hay algo en esta situación que estoy dejando de percibir o que me estoy evitando reconocer  y aceptar?
  • ¿Cuál es el temor con el que estoy evitando enfrentarme?
  • ¿Que ganaría si aceptara las cosas como son y dejara de huirle a los hechos y sus consecuencias?

Puesto que la conciencia es la pieza clave de la autosuperación personal, el estar alerta observando nuestros mecanismos escapistas, y ser honestos con nosotros mismos, son dos de las mejores decisiones que podemos tomar para superar el temor a la verdad que a veces nos separa de la realidad. Debemos recordar que el objetivo de la vida es aprender para mejorar nuestras condiciones de vida. Ponernos una venda en los ojos estorbaría e impediría la consolidación de esta misión.

Si usted desea encontrarse con lo mejor que posee, enfrente lo que deba enfrentar, haga lo que deba hacer y disfrute de los beneficios de la autenticidad y sinceridad. No se empeñe en ver algo que no existe porque el despertar puede ser terrible y luego tenderá a buscar culpables afuera. La mayoría de las veces, más que creer, debemos verificar, o lo que es igual, saber distinguir la línea entre la imaginación y la realidad.

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